Hoy retomo mi columna de opinión con cambio de día. Cada jueves trataré de traer un tema para todos mis lectores del aire, del mar y de la tierra.
Y qué mejor oportunidad para este reajuste que comentarles del encuentro que sostuve con Igor Rodríguez, director general del Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC), un encuentro con el que me arropa la esperanza, pero como hombre de equilibrio, admito que también me aborda cierto pesimismo.
Esperanza al conocer la visión de un gerente que viene con gran experiencia del sector privado, con la ventaja de ser, en décadas, el primer director general del IDAC con licencia de piloto aviador y esto, sin duda, nos da un muy buen comienzo para obtener buen resultado.
Pesimismo porque acabar con la estructura de nepotismo y corrupción que existe en el IDAC es una tarea que llevará un buen tiempo. No obstante, alienta saber de pasos importantes que se han ejecutado en estos aproximadamente seis meses al frente de la institución.
Ante los planteamientos que escuché, me da la esperanza de que no todo este perdido. Durante el encuentro hubo un término muy recurrente en la palabra de Igor: planificación. Y es justamente lo que al parecer ha hecho falta en la conducción del organismo que rige la aviación en la República Dominicana.
Aunque no esté de acuerdo con cambios que esta gestión ha realizado, decido volver a tener confianza y reconozco que debemos esperar el tiempo necesario para que sus ideas, así como su ejecución puedan desarrollarse.
Aprovecho para referirme a la irreverencia de un subalterno, quien cuestionó el que el director nos recibiera en su despacho, aclarándole que se trata de la primera ocasión que esto ocurre, sino que por segunda vez tenemos tal honor, quedando abierta la alta posibilidad de un tercer encuentro…
No soy opositor a ninguna gestión del Idac, solo he decidido luchar en favor de la industria aérea nacional y sí les digo, que, si lo hace bien tendrán mi humilde apoyo incondicional; si lo hacen mal, que Dios lo juzgue y de mi parte, fuego a la lata.
Entre esperanza y pesimismo, solo espero una buena gestión a favor de la industria aérea nacional, que es lo mismo que decir a favor del pueblo dominicano.
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